Es curioso, las personas tendemos a dejar que nuestro corazón se acelere con un simple te quiero. Un día descubres que esas dos palabras existen y te dedicas a derrocharlas, ¿que te sonríe demasiado?, toma un te quiero y quédate con la propina, te regalan una flor y ya no solo lo dices, sino lo gritas para restregarle al mundo entero y al jodido karma que eres la persona más afortunada. Te dicen que quieren pasar toda la vida contigo y no te importa si es verdad o mentira, te limitas a callar tus dudas con un beso, pausado, o quizás incluso apasionado con, por supuesto, un te quiero incluido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario